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MUDÉJAR es pasión de encuentro de la tierra con el cielo, del alma con la
belleza, del ansia con la voluntad. El misterio emblemático de su símbolo
se entrega a nosotros en su estrella de ocho puntas, latente en la luz de
sus vidrios, en sus cuerdas pulsadas, en sus verdes de vida y azules divinos
que emergen como mensajes en la arcilla, en el ladrillo, en los manjares que
todavía nos deleitan. El espectáculo de Miguel Ángel Berna nos conduce a
través del recóndito recorrido de nuestra esencia: los cuatros ríos del
paraíso, el agua, el vino, la leche y la miel, las cuatro estaciones del año,
los cuatro puntos cardinales de nuestra dimensión humana, los cuatro secretos
que nos persiguen, el tiempo, la historia, el mundo y la vida, los cuatro
estadios de la evolución del ser, los cuatro lados de la pirámide. El cuadrado
como forma perfecta, símbolo de Dios y de la dimensión humana, trae el doble
cuadrado como la suma perfección que nos muestra la estrella Mudéjar, esencia
captada en la danza de Miguel Angel Berna que sintetiza el alma Mudéjar, en un
solo y maravilloso elemento: la castañuela. MUDÉJAR es el que sobrevive..
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FUERZA, TEMPLANZA, DESTINO, LOCURA.
MUDÉJAR es el que perduró al tiempo y al adiós. ¿Quién puede someter al aire?
Magdalena Lasala
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